
Es difícil de clasificar el último álbum de Dan Snaith: “Swim”, ya sea como un paso hacia adelante o hacia atrás de su predecesor aclamado, “Andorra”. Mientras se revolcaban en hermosas melodías pop de los 60’s con aditivos tecnológicos, “Swim” tiene un enfoque más directo en su uso de la electrónica. El nombre del álbum se deriva del deseo de Snaith para dar a sus canciones un “flujo” flexible a menudo no característico de la estructura “dance”; dado que dicho género tienen una reputación de estructuras rígidas y los bucles repetitivos, lo bailable no coincide exactamente con la forma en que el agua fluye de ida y vuelta de manera imprevisible, pero se siente un aura caprichosa suficientemente instantánea. Snaith nunca ha sido ajeno a la ambición, así que verlo frente a un nuevo sonido en Swim no es del todo sorprendente. A pesar de este cambio, sin embargo, el álbum todavía suena claramente como la “esencia” Caribou. Los gemidos de Snaith ayudan a clarificar una vez más esa atmosfera muy identificativa que garantiza la virtud y esencia de la banda. Independientemente del fetiche estilístico que planea explorar la composición, en general, siguen siendo y en la misma temática o estructura de mucho interés.
Snaith, en colaboración con Jeremy Greenspan de Junior Boys, producen Swim que es altamente indicativo en la dirección del álbum, incluso le ha dado a Snaith algunas sugerencias para ajustar su voz a un estilo de la producción más cercano con la electrónica de Junior Boys. Caribou utiliza efectos rítmicos que son algo no convencionales para la electrónica-pop contemporánea, a menudo abandonada en componentes clichés. Swim sigue en esa ideología muy familiarmente reconocida y con la visión única de Snaith, inevitablemente crea algunos resultados muy interesantes. El primer single “Sun”, una lluvia solar en base ritmos reiterativos y caleidoscópicos, genera una incesante ambigüedad entre lo bailable y lo mínimal. Algunos otros temas como "Kaili" o "Bowls" práctica frecuente de efectos vocales con una atmósfera adecuada y efecto redundante con altibajos. Aunque dicen que lo más clásico es “Odessa” es como la entrada formal a lo no formal, puesto que finaliza con ”Jamelia”, una obra maestra para finiquitar un arduo trabajo que convierte cada sentimiento a una amplia amalgama de sensaciones no identificables. Los aspectos electrónicos de la producción en Swim es una aplicación más de acuerdo a su arsenal de instrumentos y estructuras de las canciones. Inevitable.