Tras una inteligente e invasiva campaña publicitaria y
mensajes y códigos encriptados, toda una previa para campear el terreno del tan esperado
retorno del dúo escocés, que en menos de 2 meses ha conseguido adeptos y fieles
a su línea discográfica. Boards of Canada, el pasado 10 de Junio ha lanzado oficialmente
y finalmente al mercado su nueva placa. Tomorrow’s Harvest no es más que una
joya bien pulida de entre la discografía completa, es un bello y sombrío atardecer
apocalíptico, un verano en el Antártida. Aunque muchos de los que esperaban con
ansias esta nueva entrega, no fue del todo satisfecha, por la intriga previamente
impuesta, esperaban algo que se asemeje al indiscutible The Campfire Headphase.
A pesar que la comunidad parecía ser muy “selectiva” y casi perdida de entre
los amantes del ambient, de pronto explosionó con un sinfín de fanáticos que
han seguido el rastro al dúo. Muchos de estos nuevos fans se han ido
alimentando del casi histórico Music Has the Right to Children, el cual es, la
columna vertebral de la banda. Lo cierto es que, si una banda desaparece 8
años, lo más lógico es que en ese transcurso de tiempo, consiga muchos
seguidores, que más gente escuché las primitivas creaciones de inicios de los
noventas colgadas en la red, cassettes borrosos como A Few Old Tunes Vol I y II
o el Boc Máxima. Sólo para que quede claro, ha habido muchos seguidores que
esperaban beats más rápidos, la electrónica incansable, samplers de niños o
grabaciones de programas de los años 70’s (ok, sí, In A Beautiful Place Out In
The Country es parte de la configuración del imaginario pues) y no fue esa la
idea de este nuevo disco. Ante los medios, Boards of Canada han declarado que
durante el transcurso de su desaparición, se han dedicado a viajar, explorar
nuevos territorios, trabajar con otras bandas en su casa Warp Records,
recolectar más historias y llenarse de más experiencia sonora. Durante este
lapso de tiempo, cabe decir que, la madurez que han conseguido con Tomorrow’s
Harvest es muy evidenciable, puesto que ellos mismos han reconfigurado un
concepto que tenían pensado dos años atrás antes de encerrarse en el estudio de
grabación y ponerse a trabajar en esta impecable cosecha. Si bien es cierto,
existen elementos sonoros que sabemos claramente que los identifica,
sintetizadores, artefactos antiguos que solamente ellos saben ejecutar casi de
manera minuciosa y matemática, así fue como nació Geogaddi y fue toda una
revolución dentro de la música en el 2006, por ser una dicotomía entre un sueño
placentero o una pesadilla inevitablemente hermosa. En definitiva, Tomorrow’s
Harvest, es toda una atmósfera claustrofóbica no conceptual y no pretendía parecerse en lo anterior. El primer single
que lanzaron en una pantalla del centro financiero de Tokyo, fue Reach For The
Dead, siendo ésta la canción que los empodera como el retorno inevitable:
viajes a través de una nave que flota entre pueblos vacíos, la búsqueda de la
nada y la belleza del todo. De entre las más comentadas está Telepath, una
alegoría a Blade Runner y los samplers que nos remontan a la enigmática “Gyroscope”
(Geogaddi). Debo admitir que Cold Earth es una de las que me sobresaltó y me
transfiguró la piel, es la esencia definitiva de ellos, la delicada
construcción de esta pista es singularmente distinta, te adentra a un
infierno helado, pero que gozas y disfrutas de él. Es necesario también
resaltar los interludios como es el caso de Transmisiones Ferox, que irradia un
hermoso caos dentro una deconstrucción casi onírica, ese sampler radial hace de
la pieza toda una obra del arte electrónico. Palace Posy tiene una arquitectura
mucho más artesanal, que nos remonta lo primigenio de la electrónica y el
synth, sin embargo, el inminente estallido es al término de ésta, y nos dice que, a pesar de la inevitable madurez que implica la ruta, Boards of Canada no ha perdido la esencia. Nothing is real, es como
una versión revisitada de Roygbiv, a manera de catástrofe sonora, nos dice que
nada es real, que todo es un dulce o amargo sueño, y que en cualquier momento,
vamos a despertar. El inicio de Sundown, pensé por un momento que se trataba de
Corsair, inevitable track del Geogaddi, pero es un vacío hermoso, una mirada
hacia el horizonte baldío a las 5 de la mañana. Para cerrar el disco, se
encuentran dos ejemplares tracks, casi concatenados y con mucha coherencia: New
Seeds y Come to Dust, que en definitiva, nos visualiza la esencia de Tomorrow’s
Harvest y lo que Boards of Canada nos ha querido decir con esta nueva placa en
el 2013: una oda al vacío, al no concepto, a la destrucción inevitablemente
apocalíptica por las masas, a la insensibilidad y al egoísmo, a la nada. El
sentimiento que abarca este disco, es sombrío, impenetrable, intenso y con
mucha carga pesimista. Para los nuevos seguidores que recién han descubierto la
trayectoria de Boards of Canada, se han podido deleitar con un género que cada
vez se reinventa y muta en nuevos territorios, y que para el dúo, no es más que
un escalón más en el re-descubrimiento de su esencia, de su razón de ser, de su
proyecto sonoro en esta violenta carrera que es el mercado musical y la vida
en sí.
