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lunes, 5 de septiembre de 2011

Ducktails - Ducktails III: Arcade Dynamics (2011)

Mejor conocido por su trabajo con Real Estate, Matthew Mondanile aka Ducktails, silenciosamente ha lanzado un lote de proyectos de dormitorio que perfectamente coexisten con el cuarteto Jersey pop, mucho más atractivo y melódico que de costumbre. Mondaline cautelosamente nos invita con un aroma penetrante y viva acidez con este trabajo titulado Ducktails III Arcade Dynamics, en donde la mayoría de las canciones suenan un tanto desalentadoras, inducidas por fármacos tranquilizantes, describen grietas en las paredes, permitiendo que algunas manchas solares acaricien los oscuros rincones de las lóbregas paredes de una habitación.

Escuchar Arcade Dynamics, es como entender proyectos en solitario como Panda Bear: Un registro individual de una banda con un solo hombre lo suficientemente fuerte como para competir; un cuerpo completamente desarrollado de trabajo. Muchos artistas, incluso a sí mismo Mondaline, lo han logrado en el pasado, simplemente siguiendo sus instintos. El disco es mucho más auto-suficiente que su homónimo anterior que fue catalogado como denso y pretencioso, este es mucho más elaborado en amplias gamas y formas.


Claro está que Ducktails intenta desarrollar un sonido con un amplio alcance, sin embargo, la fibra moral se pierde, lo que resulta una serie de ganchos agradables que afinan la etiqueta psicodélica de lo no convencional. Killin’ the Vibe y Sunset Liner dibujan una configuración familiar: su voz haciendo eco de la fluencia de la guitarra bañada por el sol, como imaginando muchachos contorneados corriendo uno tras otro, inmersos en el fulgor de la playa. Arcade Shift y Art Vandelay como joyas cálidas de sótano, se evidencia ese romanticismo abarrotado por rechazos de secundaria, intransigencias adolescentes que le dicen.

Un disco contradictorio, romántico y con muchos vacíos emocionales. Es menester desmayarse con él.


lunes, 6 de junio de 2011

Beach Fossils - Beach Fossils (2010)

El invierno en una ciudad gris como la nuestra no es precisamente la ubicación más glamorosa o ideal para pasar la temporada. La ciudad palidece en comparación a otros territorios aledaños, con poco entusiasmo que habita en los alrededores se torna decante y frío; el océano es una idea de último momento, a menos que sea un poco extenso de viajar hacia allí, es el último recurso que nunca falla. El verano ha terminado, el frío y los fósiles marítimos han llegado y, a su vez, el debut de la temporada tan esperada, y Beach Fossils consigo, las olas del mar trajo.

El disco auto-titulado Beach Fossils además, es en todo sentido un testimonio fiel de la temporada en boga, desde la portada del álbum hasta el último acorde, es la ironía y paradoja de un verano gris, de un invierno soleado, de una primavera marchita, de un otoño resplandeciente. La guarnición de títulos como “Vacation”, “Daydream”, “Lazy Day”, evidencia un garage, surf-rock y lo-fi aletargado, denso y con lluvia de ecos infinitos. Sus himnos típicos como “Sometimes” o “Wide awake” que te transportan a una playa congelada, a una lluvia inminente, a una escalofriante soledad hecha música, no sino basándose en un deliberado ambiente relajado y un atractivo mínimo emergente.

El responsable Dustin Payseur genera sonidos como si se ha ahogado en la reverberación y la distorsión, que proveen de un susurro infidente como Joy Division, The Jesus And Mary Chains a manera de influencia como es notoria entre sus graves. Dicho esto, Beach Fossils se ha deliberado como uno de los álbumes más interesantes del año pasado 2010, una salida al registro de los deseos de temporada. Beach Fossils ofrece una ruta de escape a los oyentes actuales en la ubicación con la playa fría, para aquellos que no residen a lo largo de ella. Un disco terriblemente tarareable, recomendable, indispensable en cualquier despensa fría para la temporada.