
Mejor conocido por su trabajo con Real Estate, Matthew Mondanile aka Ducktails, silenciosamente ha lanzado un lote de proyectos de dormitorio que perfectamente coexisten con el cuarteto Jersey pop, mucho más atractivo y melódico que de costumbre. Mondaline cautelosamente nos invita con un aroma penetrante y viva acidez con este trabajo titulado Ducktails III Arcade Dynamics, en donde la mayoría de las canciones suenan un tanto desalentadoras, inducidas por fármacos tranquilizantes, describen grietas en las paredes, permitiendo que algunas manchas solares acaricien los oscuros rincones de las lóbregas paredes de una habitación.
Escuchar Arcade Dynamics, es como entender proyectos en solitario como Panda Bear: Un registro individual de una banda con un solo hombre lo suficientemente fuerte como para competir; un cuerpo completamente desarrollado de trabajo. Muchos artistas, incluso a sí mismo Mondaline, lo han logrado en el pasado, simplemente siguiendo sus instintos. El disco es mucho más auto-suficiente que su homónimo anterior que fue catalogado como denso y pretencioso, este es mucho más elaborado en amplias gamas y formas.
Claro está que Ducktails intenta desarrollar un sonido con un amplio alcance, sin embargo, la fibra moral se pierde, lo que resulta una serie de ganchos agradables que afinan la etiqueta psicodélica de lo no convencional. Killin’ the Vibe y Sunset Liner dibujan una configuración familiar: su voz haciendo eco de la fluencia de la guitarra bañada por el sol, como imaginando muchachos contorneados corriendo uno tras otro, inmersos en el fulgor de la playa. Arcade Shift y Art Vandelay como joyas cálidas de sótano, se evidencia ese romanticismo abarrotado por rechazos de secundaria, intransigencias adolescentes que le dicen.