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sábado, 22 de junio de 2013

Boards of Canada - Tomorrow's Harvest (2013)


Tras una inteligente e invasiva campaña publicitaria y mensajes y códigos encriptados, toda una  previa para campear el terreno del tan esperado retorno del dúo escocés, que en menos de 2 meses ha conseguido adeptos y fieles a su línea discográfica. Boards of Canada, el pasado 10 de Junio ha lanzado oficialmente y finalmente al mercado su nueva placa. Tomorrow’s Harvest no es más que una joya bien pulida de entre la discografía completa, es un bello y sombrío atardecer apocalíptico, un verano en el Antártida. Aunque muchos de los que esperaban con ansias esta nueva entrega, no fue del todo satisfecha, por la intriga previamente impuesta, esperaban algo que se asemeje al indiscutible The Campfire Headphase. A pesar que la comunidad parecía ser muy “selectiva” y casi perdida de entre los amantes del ambient, de pronto explosionó con un sinfín de fanáticos que han seguido el rastro al dúo. Muchos de estos nuevos fans se han ido alimentando del casi histórico Music Has the Right to Children, el cual es, la columna vertebral de la banda. Lo cierto es que, si una banda desaparece 8 años, lo más lógico es que en ese transcurso de tiempo, consiga muchos seguidores, que más gente escuché las primitivas creaciones de inicios de los noventas colgadas en la red, cassettes borrosos como A Few Old Tunes Vol I y II o el Boc Máxima. Sólo para que quede claro, ha habido muchos seguidores que esperaban beats más rápidos, la electrónica incansable, samplers de niños o grabaciones de programas de los años 70’s (ok, sí, In A Beautiful Place Out In The Country es parte de la configuración del imaginario pues) y no fue esa la idea de este nuevo disco. Ante los medios, Boards of Canada han declarado que durante el transcurso de su desaparición, se han dedicado a viajar, explorar nuevos territorios, trabajar con otras bandas en su casa Warp Records, recolectar más historias y llenarse de más experiencia sonora. Durante este lapso de tiempo, cabe decir que, la madurez que han conseguido con Tomorrow’s Harvest es muy evidenciable, puesto que ellos mismos han reconfigurado un concepto que tenían pensado dos años atrás antes de encerrarse en el estudio de grabación y ponerse a trabajar en esta impecable cosecha. Si bien es cierto, existen elementos sonoros que sabemos claramente que los identifica, sintetizadores, artefactos antiguos que solamente ellos saben ejecutar casi de manera minuciosa y matemática, así fue como nació Geogaddi y fue toda una revolución dentro de la música en el 2006, por ser una dicotomía entre un sueño placentero o una pesadilla inevitablemente hermosa. En definitiva, Tomorrow’s Harvest, es toda una atmósfera claustrofóbica no conceptual y no pretendía parecerse en lo anterior. El primer single que lanzaron en una pantalla del centro financiero de Tokyo, fue Reach For The Dead, siendo ésta la canción que los empodera como el retorno inevitable: viajes a través de una nave que flota entre pueblos vacíos, la búsqueda de la nada y la belleza del todo. De entre las más comentadas está Telepath, una alegoría a Blade Runner y los samplers que nos remontan a la enigmática “Gyroscope” (Geogaddi). Debo admitir que Cold Earth es una de las que me sobresaltó y me transfiguró la piel, es la esencia definitiva de ellos, la delicada construcción de esta pista es singularmente distinta, te adentra a un infierno helado, pero que gozas y disfrutas de él. Es necesario también resaltar los interludios como es el caso de Transmisiones Ferox, que irradia un hermoso caos dentro una deconstrucción casi onírica, ese sampler radial hace de la pieza toda una obra del arte electrónico. Palace Posy tiene una arquitectura mucho más artesanal, que nos remonta lo primigenio de la electrónica y el synth, sin embargo, el inminente estallido es al término de ésta, y nos dice que, a pesar de la inevitable madurez que implica la ruta, Boards of Canada no ha perdido la esencia. Nothing is real, es como una versión revisitada de Roygbiv, a manera de catástrofe sonora, nos dice que nada es real, que todo es un dulce o amargo sueño, y que en cualquier momento, vamos a despertar. El inicio de Sundown, pensé por un momento que se trataba de Corsair, inevitable track del Geogaddi, pero es un vacío hermoso, una mirada hacia el horizonte baldío a las 5 de la mañana. Para cerrar el disco, se encuentran dos ejemplares tracks, casi concatenados y con mucha coherencia: New Seeds y Come to Dust, que en definitiva, nos visualiza la esencia de Tomorrow’s Harvest y lo que Boards of Canada nos ha querido decir con esta nueva placa en el 2013: una oda al vacío, al no concepto, a la destrucción inevitablemente apocalíptica por las masas, a la insensibilidad y al egoísmo, a la nada. El sentimiento que abarca este disco, es sombrío, impenetrable, intenso y con mucha carga pesimista. Para los nuevos seguidores que recién han descubierto la trayectoria de Boards of Canada, se han podido deleitar con un género que cada vez se reinventa y muta en nuevos territorios, y que para el dúo, no es más que un escalón más en el re-descubrimiento de su esencia, de su razón de ser, de su proyecto sonoro en esta violenta carrera que es el mercado musical y la vida en sí.


sábado, 6 de agosto de 2011

Boards of Canada - A Few Old Tunes (1996)


A Few Old Tunes es un álbum doble recopilatorio de estudio grabado colectivamente como viejas canciones o bocetos, pistas “a prueba” que jamás se publicaron. Siempre se ha rumoreado que estas pistas han sido elaboradas en privado, con familiares y amigos de la banda en algún momento alrededor de 1996. Las copias digitales de A Few Old Tunes se filtraron presuntamente en redes antes de su publicación oficial, a través de la web oficial y descargas gratuitas en blogs y revistas en línea.

La legitimidad de A Few Old Tunes, nunca ha sido confirmada por Boards of Canada o de cualquiera de sus sellos, y no existe controversia alguna de que el álbum podría ser un engaño o el desapego del estilo de la banda. Hay algunos elementos que pueden consolidar la legitimidad de esta grabación: Una breve muestra de la pista "5:9:78" es usado en un comercial de Nissan, dirigida por Chris Cunningham (que a menudo se asocia con la banda y con su sello la deformación). Para cualquier fanático acérrimo en BOC, el disco es, sin pensarlo más de dos o tres veces en adquirirlo, imprescindible. Contiene un sinfín de elementos, voces perdidas, synths clásicos y mucha energía bizarra esparramada.

Descarguen el disco desde: http://www.mediafire.com/?3ozyozmihtn


jueves, 4 de agosto de 2011

Boards of Canada - Music Has the Right to Children (1998)



Una vez más caemos en cuenta el sonido anti universal que pretende manejar Boards of Canada en cada producción. Music has the right to Children es la mezcla arbitraria de melodías entre el synth, hip-hop y la electrónica meramente pura, procreada a una sola concepción. Con un sinfín de referencias evidenciadas, como Autechre, Brian Eno o The Orb son los que tienen el mayor alcance al oído.

El disco se creó con la fusión de Twoism y Hi Scores, convirtiéndose en un disco tan bueno, que forma parte de manera inmediata e impecable a un género paralelo de lo ambient, se crea como un “mini-género” en sí mismo y se convierte en taquigrafía para un determinado conjunto de valores. Como es usual, BOC utiliza baterías electrónicas, samplers y una invaluable lluvia de diálogos, así como synths digitales pre programados, que te dan esa sensación del espacio atemporal; un costal de sonidos fusionados, pero estructuralmente bien armados.

El resplandecer de una tarde y la cotidianeidad se unen en “Roygbiv”, el single más destacado de toda la carrera de BOC, una pieza tibia y elegante. “Turquoise Hexagon Sun” una de las obras más antiguas y que mejor describe la esencia y las evoluciones en el sonido de BOC. Un teclado y la delicada voz de un niño(a) que proclaman I love you hacen “The Color of the Fire”, voz hipnotizadora. “Aquarius” quizá sea esta la única canción que no corresponde al álbum, sumamente atemporal, con reminiscencias futuristas y una energía mágica que se desborda en cada parlante que se escuche. “Olson” o esa conexión apaciguadora con el mar y el inicio de un nuevo día. Es, sin lugar a pestañeos, un disco lleno de amaneceres y atardeceres.

miércoles, 3 de agosto de 2011

Boards of Canada - Geogaddi (2002)

Quizá sea Geogaddi, uno de los discos que más se ha comentado y especulado durante el 2002, por su irreverencia, por su implacable rompimiento en la doctrina en el indie y la electrónica que se posicionaba de manera paulatina, pero que, gracias a este disco, llego cual golpe en la cien, en donde no era muy habitual escuchar fusiones de conversaciones, bruscos beats y loops infinitos hasta el quiebre. Los amantes del eclecticismo sonoro, podrían enmarcarlo como una de las mejores e interesantes propuestas hasta ese momento logrado por el intrépido dúo escocés.

Geogaddi es, sin lugar a duda, un disco muy abierto y hasta universal por su amplia amalgama de texturas. Canciones como “Julie and Candy” que no hace más que dibujarte una lúdica experiencia infantil con sus amenos beats. “The devil is in the details” una mixtura entre un bebé llorando y –al parecer- la voz de una mujer ahogándose que te da esa sensación claustrofóbica. “Dawn chorus” el alba se desenmascara ante un brillante rayo solar que entra por la rendija, emociones a flor de piel, ejemplar acústica y un gran manejo en la edición de las voces que se entremezclan entre si. “1969” o quizá la mejor canción lograda en el disco (y probablemente en toda su carrera) te da esa idea de una invasión de robots y cyborgs, el ciberespacio como tema eje. “The beach at the redpoint” podría caerle bien como banda sonora de alguna película de terror o de seres mitológicos escondidos bajo el mar. “Gyroscope” o como ese loop infinito, puede llegar a aturdirte y enviciarte hasta el derrame cerebral. En teoría podemos decir que el disco es avalancha de emociones encontradas, lleno de ásperas sensaciones como cálidas y melancólicas experiencias convulsionadas. El arte de Boards of Canada no tiene límites.

Si se quieren bajar el disco directamente desde Mediafire, lo pueden hacer desde:

http://www.mediafire.com/?lnujljk299o

martes, 2 de agosto de 2011

Boards of Canada - The Campfire Headphase (2005)


Una vez más caigo en la respuesta en cómo la invención de la música se basa en la inmediatez de generar sensaciones, texturas y viajes intuitivos, masoquismos espectrales sonoros y, es así que, Boards of Canada encaja perfectamente, puesto que ha sido uno de los proyectos más misteriosos y que ha generado constantemente derrames entre la mal llamada minoría de su público que los considera como una banda de culto del ambient y la electrónica sampleada; logrando así una marca irremplazable en la historia dentro de los parámetros de la composición conceptual.

The Campfire Headphase ha calado hondo dentro de los oídos de los fanáticos acérrimos que los han seguido desde sus primeros eps y grabaciones inéditas a inicios de los 90’s. La gran mayoría que sigue su música, sabía que a pesar que BOC tiene una línea, digamos, “definida” dentro del género, es casi impredecible lo que venía creación tras creación. El álbum tiene altibajos, variantes. Te describe singulares escenarios vacíos, neutros, sumamente difusos hasta cierto punto. Su estilo marcado, como la fusión de samplear diálogos perdidos fusionándolos con escenarios y pequeños detalles minimalistas cotidianos, con el objetivo de generar olas que vienen y se van. El excelso poder que genera The Campfire Headphase con cada canción, con sutiles melodías, delicados drum and bass y down tempo, peculiares títulos que te dan la idea por qué esas melodías caleidoscópicas pueden representarlas. “Satellite Anthem Icarus” o la avalancha mitológica marítima con finos y somnolientas guitarras, en un espacio nulo y sin personas, genera esa mágica sensación que levitas. “Oscar See Through Red Eye” es un óleo mixto, muchas técnicas, pequeños y grandes sonidos se entremezclan. “'84 Pontiac Dream” representa esa mañana inevitable, tratando de ser esperanzadora, brillos matutinos y apaciguante hasta cierto punto, tanto así es el poder altibajo que tiene puesto que pasa a “Sherbert head” que es uno de esos interludios que más que lados B debería ser el single promocional del disco. Aturdido y de pesadilla, sólo se consigue eso. Lo Campfire es, a manera muy descriptiva, la fogata en donde todos se acercan y tratan de abrigarse y permanecer en paz. Es, la incesante necesidad de conectarse con el paralelo, aquel universo minimalista que inconscientemente añoramos pero que, sin embargo, siempre estará ahí, y nunca nos daremos cuenta.

Si los convencí de bajarse el album, lo pueden hacer directamente desde acá:

http://www.mediafire.com/?cyx1mnymedx