jueves, 4 de agosto de 2011

Boards of Canada - Music Has the Right to Children (1998)



Una vez más caemos en cuenta el sonido anti universal que pretende manejar Boards of Canada en cada producción. Music has the right to Children es la mezcla arbitraria de melodías entre el synth, hip-hop y la electrónica meramente pura, procreada a una sola concepción. Con un sinfín de referencias evidenciadas, como Autechre, Brian Eno o The Orb son los que tienen el mayor alcance al oído.

El disco se creó con la fusión de Twoism y Hi Scores, convirtiéndose en un disco tan bueno, que forma parte de manera inmediata e impecable a un género paralelo de lo ambient, se crea como un “mini-género” en sí mismo y se convierte en taquigrafía para un determinado conjunto de valores. Como es usual, BOC utiliza baterías electrónicas, samplers y una invaluable lluvia de diálogos, así como synths digitales pre programados, que te dan esa sensación del espacio atemporal; un costal de sonidos fusionados, pero estructuralmente bien armados.

El resplandecer de una tarde y la cotidianeidad se unen en “Roygbiv”, el single más destacado de toda la carrera de BOC, una pieza tibia y elegante. “Turquoise Hexagon Sun” una de las obras más antiguas y que mejor describe la esencia y las evoluciones en el sonido de BOC. Un teclado y la delicada voz de un niño(a) que proclaman I love you hacen “The Color of the Fire”, voz hipnotizadora. “Aquarius” quizá sea esta la única canción que no corresponde al álbum, sumamente atemporal, con reminiscencias futuristas y una energía mágica que se desborda en cada parlante que se escuche. “Olson” o esa conexión apaciguadora con el mar y el inicio de un nuevo día. Es, sin lugar a pestañeos, un disco lleno de amaneceres y atardeceres.