lunes, 9 de marzo de 2009

The Mary Onettes - The Mary Onettes [2007]


“¿Aló? ¿Ahora si me escuchas? la banda se llama da-meri-onets!, bájatela pues, ¡está paja!.. ¿Las Mari-onetas?” Me dijo un amigo al tratar de descifrar la banda que le había recomendado por teléfono para que se la descargue en el acto! Sin embargo, aún queda en estado discutible si el nombre de la banda tenga tangencialmente un significado literal de “las marionetas” o algo parecido; pero el meollo del asunto es que su bestial sonido oscuro e integro está resonando por toda Suecia y desbordándose en casi toda Europa. Las tierras escandinavas últimamente andan con viento en popa, cosechando asombrosos productos sonoros -menciónese a los honorables The Radio Dept. como indiscutible ejemplo- todos ellos con actitud y un espíritu vivo. Son cuatro los responsables de The Mary Onettes, pero es Philip Ekström quien lleva la batuta como líder y principal productor; A pesar que a sus inicios no lograron ubicarse dentro de la escena sueca, han tenido que probar y cambiar su sonido de diversas formas, con el fin de hallar el verdadero motivo por el cual seguir. Luego de haber lanzado su primero disco homónimo diríamos: ¿Cómo catalogar su sonido? Las brújulas intuitivas nos guían hacia un gran abanico de géneros y -sobretodo- bandas que han servido de influencia incisiva para poder procrear un trabajo variopinto, cargado de emociones, sueños y tristezas, pero con aspiraciones a volar lejos. New wave, post-punk, shoegaze y noise pop, fundamentos luctuosos y decadentes: “Slow” se escuchan baterías ochenteras a lo The Church y puedes caer hipnotizado al escuchar reminiscencias de la voz de Ian McCulloch (Echo and the Bunnymen). “Laughter”, sinfonía aletargada, se siente un sendero interminable, fúnebre, o al estilo que siempre amó Ivo Watts para el imponente This Mortal Coil. O también “The Companion” la fuerza mayor del álbum, no es mas que una mezcla caleidoscópica entre lo lúgubre, el pop clásico y los sintetizadores vanguardistas, toda una simbiosis muy sugerente. Y “Under the Guillotine” impecables ritmos armoniosos y guitarras que emulan indirectamente a Dreams Never End de New Order y esa voz irregular que no hace mas que flirtear con Robert Smith. Es imprescindible mencionar que, la actitud de Mary Onettes por la reinvención de sonidos que marcaron un hito en la música de los años ochentas, sirvieron para producir un trabajo pensando, con miras futuristas y con un ánimo versátil y apasionado de hacer lo que mejor saben hacer: música para nuestros oídos, para perdernos en el incierto, o para nunca despertar.

Dato clave

A pesar de la notoriedad de las influencias ochenteras que tiene la banda, ellos han dicho públicamente que son amantes fieles a The Stone Roses, y diversas bandas de inicios de los noventas.
[Descarga el album haciendo click en la portada del disco]