Un viaje inhóspito. Los
ruidos de Irlanda se vuelven enternecedores y a la vez sepulcrales, como el
poder de las olas, su vaivén apacible, sus caóticos y violentos movimientos que
rompen contra las piedras, un sendero ambivalente. Así.
Richard D. James, mejor
conocido por su proyecto en Aphex Twin, no se ha quedado atorado con el cliché
de Windowlicker y el horroroso rostro que trasluce entre su corta videología,
en esta oportunidad, uno de los pioneros en la electrónica –sin dejar de
mencionar a Brian Eno y los póstumos Boards of Canada como los que le dieron la
vuelta al escenario del ambient- se sale de sus casillas ruidosas para
adentrarse entre el hemisferio flotante de los campos elíseos y las cavernas
infernales subterráneas. Cabe decir, que el explorar otros territorios de la
música dentro del género del ambient, nos llevan a descubrir nuevas sintonías
con el carácter de lenguaje del sonido, es decir, nuevas nociones de lo que nos
habla el género, como es imaginarnos escenarios equis con tal o cual canción
que es, al fin y al cabo, el objetivo final de toda sónica. Tal como sucede con
este disco doble, cada pista nos va
hilvanando una historia sideral casi surreal, totalmente inimaginable. “Selected
Ambient Works Vol II” fue lanzado en 1994, a manera de experimentación, se ha
convertido con el pasar de los años, en toda una obra maestra del ambient y la
electrónica. Te ubica en un espacio desconocido, atiborrado de loops,
incansables y resonantes beats que te llenan la mente de escenarios
irreconocibles que lindan con lo onírico, lo dramático y lo incógnito. En esta
entrega, el disco 1 abre con Cliffs,
la apertura perfecta para ponernos en sintonía con lo que vendrá después, es
como sentarse en la butaca del cinerama, acomodarse para prepararnos y ver una
película densa, intrínseca y cargada de elementos flotantes a por doquier. Las
voces se entremezclan con un nivel de complejidad inteligente, sutiles
momentos, como aterradores espasmos. Rhubarb es la
banda sonora perfecta de la asunción hacía el más allá, una armonía de
sintetizadores con una locución entre celestial y deprimente nos desdibujan una
puesta de sol casi infernal. Mold es
una ambigüedad constante, un contexto deprimente, voces que se mezclan y
pierden con el avanzar de los minutos. Blur,
nos aproxima a una fábrica abandonada en donde sólo se escucha el incasable
goteo de una tubería malograda. Lo trasgresor de este trabajo, es que cada
imagen coincide con la pista y da una idea general sobre el estado de ánimo de
la canción. El thriller psicológico en cada una de las canciones.
Este es uno de los mayores
logros de Aphex Twin, dando a luz hermosos sonidos aterradores. Pero también uno
con un lado suave, en donde sólo algunas piezas nos inundan de placidez. D.
James crea pistas de manera singular, como un libro o una película, un álbum que
es probablemente una de las mayores experiencias ambientales tiene la memoria de
la música. Un álbum cargado de miedo, nerviosismo, y, a veces, pura alegría. Largas
pistas, cortas experiencias, pero dejando en claro la zona de peligro para
contemplar el espacio. Eso no es tan malo, sin embargo, ya que es para lo que
fue diseñado. Si usted trata de prestar demasiada atención a lo que pasa en
este disco, puede fácilmente aburrirse. Eso es comprensible, ya que hay
alrededor de 150 minutos por valor de material aquí, así que distribuya el
tiempo más que en racionalizar cada ruido, sentirlo e imaginar cada atmósfera
posible. Tome un poco por sesión, o flotar a la vez. Póngase cómodo, leer un
buen libro, y tratar de no llamar a mamá.
