martes, 14 de mayo de 2013

Aphex Twin - Selected Ambient Works Volume II (1994)

Un viaje inhóspito. Los ruidos de Irlanda se vuelven enternecedores y a la vez sepulcrales, como el poder de las olas, su vaivén apacible, sus caóticos y violentos movimientos que rompen contra las piedras, un sendero ambivalente. Así.

Richard D. James, mejor conocido por su proyecto en Aphex Twin, no se ha quedado atorado con el cliché de Windowlicker y el horroroso rostro que trasluce entre su corta videología, en esta oportunidad, uno de los pioneros en la electrónica –sin dejar de mencionar a Brian Eno y los póstumos Boards of Canada como los que le dieron la vuelta al escenario del ambient- se sale de sus casillas ruidosas para adentrarse entre el hemisferio flotante de los campos elíseos y las cavernas infernales subterráneas. Cabe decir, que el explorar otros territorios de la música dentro del género del ambient, nos llevan a descubrir nuevas sintonías con el carácter de lenguaje del sonido, es decir, nuevas nociones de lo que nos habla el género, como es imaginarnos escenarios equis con tal o cual canción que es, al fin y al cabo, el objetivo final de toda sónica. Tal como sucede con este  disco doble, cada pista nos va hilvanando una historia sideral casi surreal, totalmente inimaginable. “Selected Ambient Works Vol II” fue lanzado en 1994, a manera de experimentación, se ha convertido con el pasar de los años, en toda una obra maestra del ambient y la electrónica. Te ubica en un espacio desconocido, atiborrado de loops, incansables y resonantes beats que te llenan la mente de escenarios irreconocibles que lindan con lo onírico, lo dramático y lo incógnito. En esta entrega, el disco 1 abre con Cliffs, la apertura perfecta para ponernos en sintonía con lo que vendrá después, es como sentarse en la butaca del cinerama, acomodarse para prepararnos y ver una película densa, intrínseca y cargada de elementos flotantes a por doquier. Las voces se entremezclan con un nivel de complejidad inteligente, sutiles momentos, como aterradores espasmos. Rhubarb es la banda sonora perfecta de la asunción hacía el más allá, una armonía de sintetizadores con una locución entre celestial y deprimente nos desdibujan una puesta de sol casi infernal. Mold es una ambigüedad constante, un contexto deprimente, voces que se mezclan y pierden con el avanzar de los minutos. Blur, nos aproxima a una fábrica abandonada en donde sólo se escucha el incasable goteo de una tubería malograda. Lo trasgresor de este trabajo, es que cada imagen coincide con la pista y da una idea general sobre el estado de ánimo de la canción. El thriller psicológico en cada una de las canciones.

Este es uno de los mayores logros de Aphex Twin, dando a luz hermosos sonidos aterradores. Pero también uno con un lado suave, en donde sólo algunas piezas nos inundan de placidez. D. James crea pistas de manera singular, como un libro o una película, un álbum que es probablemente una de las mayores experiencias ambientales tiene la memoria de la música. Un álbum cargado de miedo, nerviosismo, y, a veces, pura alegría. Largas pistas, cortas experiencias, pero dejando en claro la zona de peligro para contemplar el espacio. Eso no es tan malo, sin embargo, ya que es para lo que fue diseñado. Si usted trata de prestar demasiada atención a lo que pasa en este disco, puede fácilmente aburrirse. Eso es comprensible, ya que hay alrededor de 150 minutos por valor de material aquí, así que distribuya el tiempo más que en racionalizar cada ruido, sentirlo e imaginar cada atmósfera posible. Tome un poco por sesión, o flotar a la vez. Póngase cómodo, leer un buen libro, y tratar de no llamar a mamá.