
Inconformismo chillwave de Carolina del Sur, Chaz Bundick más conocido como Toro y Moi, es un desenfadado evocador de sonidos, una versión moderna del soul-pop de inicios de los 80’s. En este su segundo trabajo: Underneath the Pine, Bundick se centra y acurruca en un soul-funk más profundo, denso y ambiguo que lo hace más delirante al mismo tiempo, un perfecto conjuro de la era post-disco. En su mayoría, Bundick pone énfasis en que este es un trabajo muy intuitivo pero jamás predecible. Cada beat te sintoniza en un submundo nublado y paralelo sin lugar a duda. En otras palabras, es un disco que un artista emergente como Bundick espera evitar: una creación totalmente inolvidable. Cabe destacar que el problema en catalogarlo no va tanto con el estilo de Bundick (denso, soñador, distractor, apaciaguador) es su estricta y excesiva manera de añadir elementos y líneas densas entremezcladas con órgano, batería, voces altas y bajas, que hace que el sonido tenga una atmósfera nocturna de habitación, un jam-session (léase y escúchese el primer track: Intro chi chi)
Por desgracia, escuchar temas como “Still Sound”, “How I know”, “Go with you” y “New beat” de manera sucesiva, confirma que Bundick simplemente no tiene mucho por hacer o trabajar junto a su caja de pandora ya antes evidenciada. Todo se retorcía y, en el peor de los casos, podría sonar aturdido y hasta sin sentido, con poco en el camino de una identidad detrás del sonido. A pesar de la calidez sobresaturada de Underneath the Pine, es un disco frío, un arquetipo de la maestría técnica y del género de culto que prevalece sobre el arte de una voz individual. Como resultado, Bundick a menudo no suena como un artista, pero la fusión de todo digno movimiento, esclarece y da la idea y el estilo, cuasi tomado y reorganizado, de un rostro que no puedes olvidar.